Florencia y Alicante no solo comparten tradición heladera sino que también tienen en común la festividad de San Juan. La noche del 24 al 25 de junio, la más corta del año, se celebra por todo lo alto en Firenze, donde San Giovanni es patrón y santo por antonomasia (la mal llamada Piazza del Duomo en realidad se es la Piazza San Giovanni).

Aquí no hay hogueras que saltar y el estilo de vida fiorentino tampoco anima a pegarse una fiesta de esas que se marcan en rojo en el calendario. No hay muchos actos previos ni se montan chiringuitos ni verbenas. Simplemente se trata de un día festivo en el que se tiran fuegos artificiales.

Sin embargo, estos fuoghi di San Giovanni son todo un acontecimiento en la ciudad y movilizan a miles de fiorentinos. Se lanzan desde el Piazzale Michelangelo (mirador y punto más alto de Florencia) y se cortan al tráfico los lungarni (o calles junto al río) para que la gente se congregue y disfrute del espectáculo. No son excesivamente buenos (vamos, que no consiguen dejarte con la boca abierta), pero contentan al personal, que jalea entregado con palmas y oooohhhhhhs cada petardo y lucecita en el cielo.

La verdad, es que se trata de una fiesta y de una pirotecnia inferior a años luz del espectáculo levantino por excelencia (con permiso de las Fallas), pero como curiosidad histórica tiene su puntito. Además, nunca viene mal algo de ocio extraordinario para romper con la rutina.

P.d. No os imaginais lo complicado que es hacer fotos a los fuegos artificiales sin que parezcan luces de neón distorsionadas o efectos cutres de Photoshop…