No solo de pasta y pizza vive el erasmus español en Italia. Ni mucho menos. También están los helados, que son un magnífico postre y una excusa perfecta para darse un paseo por las calles de la ciudad a cualquier hora del día.
Italia es un país de gran tradición heladera y siempre encuentras una “gelateria” abierta allá donde vayas. Nosotros hemos catado varios en Roma, Sorrento, Viareggio… y por supuesto en Florencia. Aquí hay decenas de heladerías, que van desde las más sencillas y modestas (puestecillos con apenas 8 o 9 sabores) hasta las más refinadas y artesanales (con trozos enteros de fruta y todo).
Sin embargo, uno siempre tiene un rincón favorito, un local predilecto para comer helado, y en nuestro caso no es otro que el “Festival del Gelato”, una enorme heladería con 70 sabores diferentes, buenísimos (todos los que hemos probado) y bastante generosos. En cuanto a precio, no es la más barata, pero se mueve dentro de los 2-3 euros, standar habitual dentro de este mundo de tarrinas y barquillo.
Hablando de sabores, destaca la mítica combinación limón-chocolate, pero sin olvidarse de otros clásicos del gelato italiano como la stracciatella, la nutella con mascarpone o el tiramusú. Además, entre tanta variedad siempre se encuentran sorpresas como chocolate al pepperoncino (pimiento rojo), kinder o ¡profiteroles!
Ahora que se acerca el buen tiempo nuestro gasto en helados tiene pinta de que vaya a dispararse por las nubes, pero de momento hemos encontrado una vía de ahorro para contrarrestarlo: las creps caseras. Y es que hasta hace nada nos gastabamos 3,5€ por cada crep de nutella que se nos antojaba (que no eran pocas). Sin embargo, estamos hechos unos cocinillas de primer nivel (tendremos que dedicarle otro post a este tema) y nuestra especialdad es la repostería, asique leche, harina, azucar, huevos, aceite y a despilfarrar la beca en productos que no podamos cocinar nosotros mismos (¡ay si pudieramos hacer helado!).





