Hoy comemos: helado Viernes, May 8 2009 

No solo de pasta y pizza vive el erasmus español en Italia. Ni mucho menos. También están los helados, que son un magnífico postre y una excusa perfecta para darse un paseo por las calles de la ciudad a cualquier hora del día.

Italia es un país de gran tradición heladera y siempre encuentras una “gelateria” abierta allá donde vayas. Nosotros hemos catado varios en Roma, Sorrento, Viareggio… y por supuesto en Florencia. Aquí hay decenas de heladerías, que van desde las más sencillas y modestas (puestecillos con apenas 8 o 9 sabores) hasta las más refinadas y artesanales (con trozos enteros de fruta y todo).

Sin embargo, uno siempre tiene un rincón favorito, un local predilecto para comer helado, y en nuestro caso no es otro que el “Festival del Gelato”, una enorme heladería con 70 sabores diferentes, buenísimos (todos los que hemos probado) y bastante generosos. En cuanto a precio, no es la más barata, pero se mueve dentro de los 2-3 euros, standar habitual dentro de este mundo de tarrinas y barquillo.

Hablando de sabores, destaca la mítica combinación limón-chocolate, pero sin olvidarse de otros clásicos del gelato italiano como la stracciatella, la nutella con mascarpone o el tiramusú. Además, entre tanta variedad siempre se encuentran sorpresas como chocolate al pepperoncino (pimiento rojo), kinder o ¡profiteroles!

Ahora que se acerca el buen tiempo nuestro gasto en helados tiene pinta de que vaya a dispararse por las nubes, pero de momento hemos encontrado una vía de ahorro para contrarrestarlo: las creps caseras. Y es que hasta hace nada nos gastabamos 3,5€ por cada crep de nutella que se nos antojaba (que no eran pocas). Sin embargo, estamos hechos unos cocinillas de primer nivel (tendremos que dedicarle otro post a este tema) y nuestra especialdad es la repostería, asique leche, harina, azucar, huevos, aceite y a despilfarrar la beca en productos que no podamos cocinar nosotros mismos (¡ay si pudieramos hacer helado!).

Hoy comemos: pizza al taglio Viernes, Mar 6 2009 

taglio

El remedio perfecto para comer por poco dinero en Firenze es la “pizza al taglio”. Por 2 euros (o menos, dependiendo de la hora y lo lejos del centro que esté el local) puedes disfrutar de una porción de pizza generosa y por lo general deliciosa.

Las pizzerias al taglio (al corte) suelen ser, por norma, locales tirando a cutres. Un par de mesas altas con taburetes, una nevera de cocacola (¡¡con latas de 50cl!!) y un pequeño mostrador al fondo son todo lo que uno se puede esperar encontrar en ellas. Aunque por las calles del centro las hay más sofisticadas y elegantes (y por lo tanto mucho más caras), las de verdad de la buena son las humildes y cochambrosas (tampoco es que estén sucias, no os penseis, pero cutres son un rato).

La que más frecuentamos nosotros está regentada por unos chinos muy amables, que también venden pasta para llevar, y que solo te dan la vuelta en billetes de 5 euros y monedas de 50 centimos… Además, son muy honrados: siempre te dan el pedazo más grande que tengan en ese momento y a partir de las cinco de la tarde rebajan el precio de las porciones porque son las que han sobrado de la comida y te las tienen que calentar de nuevo.

La variedad de sabores no es el fuerte de los establecimientos de pizza al taglio. Margarita, 4 quesos, jamón, salami y salchichas son las estrellas de un mercado que no abarca muchos más gustos. Sin embargo, las pocas opciones son selectas y están bueniiiiiisimas. Siempre calientes y con algo de aceite por encima, son el pedido perfecto para llevar y degustar en una de las multiples plazas fiorentinas, como la Piazza della Anunzziata, una de nuestras preferidas.

Dentro del mundo de la pizza en porciones, también existe la opción de la “pizza al peso”, que se vende en las panaderias/panificios/pasticerias (distintos nombres para la misma cosa al fin y al cabo). Aquí las opciones se reducen drásticamente a la pizza margarita, la de jamón (no siempre), pero sobre todo a la “pizza bianca”, que no es otra cosa que la masa con aceite y sal (así de simple). Aquí la toman mucho entre horas, en el recreo del cole y también como sustituto del pan en las comidas. La verdad es que está buenísima, y aunque no da para comer, por 60 o 70 céntimos la pieza, siempre ayuda a matar el gusanillo.

Hoy comemos: en la Trattoria Sábado, Feb 21 2009 

4quesos

Nos hemos ido de cenita con el dinero que donaron las Ortegas para la ocasión… y no hemos vuelto  a casa sin probar bocado de puro milagro.

Todavía seguimos viviendo en “horario” español, y eso nos está suponiendo más de un problema, porque aquí, a pesar de estar en el mismo huso horario que en España, todo va con 1 o 2 horas de adelanto. No eran ni las 22.15 y nos han rechazado en tres restaurantes seguidos porque ya estaban “chuisi”. Vamos, que aquí “chapan” casi antes de que te entre el hambre para cenar.

Al final, hemos sido bien recibidos en un ristorante-trattoria-pizzeria muy majo, con una relación calidad precio bastante aceptable y un trato de lo más amable que nos ha dejado satisfechos (hecho que se ha reflejado en forma de propina generosa). ¿El menú de la cena? Pasta (napolitana) y pizza (4 quesos), que aunque sea todo un clasicazo nunca falla (también han caido unos “crostini” de paté como entrantes).

Como venimos contando, los italianos son muy suyos, y en el tema de la restauración no iban a ser menos. Resulta cuanto menos curioso pagar la cuenta “en caja”, en vez de que el camarero se pasee por el local tarjeta de crédito en mano.

Para rematar la jugada, nos hemos tomado un pedazo de helado sabor nutella-straciatella que estaba de muerte, pero ya le dedicaremos otro post gastronómico al tema de la “gelateria” que también da para mucho. Ya sabeis, Italia es tierra de heladeros, con permiso de Alicante…

Hoy comemos: Focaccia Martes, Feb 17 2009 

Focaccia tipica

Saluti amici!

Como diría Forrest Gump: “la vida eramus es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar”. Y es que aunque hay días de pachorra y esparcimiento lúdico-festivo total, hay otros en el que las prisas no te dejan más que 15 minuti para comer. En estos casos, nuestro bricoconsejo gastronómico de hoy es una ayuda impagable.

La focaccia, esa gran desconocida para el paladar español (cuyas papilas gustativas no han saboreado más allá de la pasta y la pizza), es todo un descubrimiento tanto para comprar en un establecimiento “portare via” (take away para los no iniciados en la lengua de Dante), como para cocinar en casita. Tan solo 4 sencillos pasos nos separan de un manjar que debe de tener el mismo peso atómico que el salchichonio de los Simpsons ( es decir, riconudo).

1. Comprar el pane bianco (como la masa de pizza, pero mas gordo, con sal y aceite de oliva).

2. Cortarlo en dos (horizontalmente se entiende).

3. Rellenarlo con embutidos y queso al gusto.

4. Hornearlo 5/6 minutos.

El resultado es una suerte de hamburguesa/sandwich con pan de pizza y queso fundido en su interior que hace las delicias del más pintado. Aquí en Florencia son muy típicos y la verdad es que los hacen muy buenos, pero de momento me quedo con el que hemos preparado en casita esta noche con nuestras propias manos, que estaba para chuparse el aceite de los dedos (literal). Daban ganas de no lavarse los dientes despues de cenar…jejeje.

Buon appetito.