(La) mia mamma Martes, may 5 2009 

Mamma

Tras el éxito de “¿Capisci? Capisco” volvemos a la carga con un nuevo capítulo de nuestro curso de italiano para lechones, que diría Gomaespuma. Hoy desmontamos el falso mito que existe entorno a la expresión “la mia mamma”.

En italiano los adjetivos posesivos (en español mi, mío, tu, tuyo…) siempre se forman con un artículo determinativo primero, que debe concordar en género y número con el propio adjetivo y el sustantivo al que acompañan. Por ejemplo, la mia macchina o il tuo cane.

Sin embargo (y ahí está el “quid” de la cuestión), cuando toca referirse a un miembro concreto (persona física) de la familía, no se antepone el artículo, con lo que se debe decir mia mamma, tuo padre o sua sorella. Así que, aunque lo hayamos oido y dicho a menudo cuando queremos imitar a un italiano, es una expresión equivocada. Ohhhh!

Y ya que sale a relucir el tema de la familía, no podemos dejar de comentar otra curiosidad lingüística italiana como es la palabra nipote, que se utiliza tanto para sobrino como para nieto (¿?). Como suena… así se las gastan estos italianos.

“Autistas” locos Viernes, abr 10 2009 

Autos locos

Aunque este post no trata sobre los memorables dibujos de “Los Autos Locos”, nunca viene mal rendirle un homenaje, más aún cuando el juego de palabras viene tanto al caso.  En Italia, al conductor del autobus se le llama autista, y los de Florencia, en concreto, están locos y conducen al margen de las normas establecidas, al más puro estilo Pierre Nodoyuna y Patán.

No importan las señales, ellos se las saltan. Da igual ir demasiado rápido en una curva complicada, ellos la toman sin reducir. Non frega niente que la calzada empedrada esté llena de baches y grietas, ellos aceleran al pasar sobre estos “obstaculos orográficos”.

Además, en la horas puntas, la mala leche les invade, las prisas les pueden y a las anteriores acciones se suma el maravillo ritual del “tuya-mia” con las puertas de acceso al bus. Si el autobus va lleno y se para en una fermata llena de gente no esperes que el conductor de turno espere más de 5 segundos para cerrar las puertas. De hecho, el tiempo entre la apertura y el cierre de estas es inversamente proporcional al número de personas que quieran subir o bajar del pullman o navetta. Esto desemboca en numerosas situaciones de gente atrapada por las puertas (igual a dolor), o lo que es más común, viajeros dentro del autobus gritando a pulmón limpio “apriiiiiii“, o aporreando el cristal desde fuera sin consciencia alguna de la fuerza que emplean en tal acción (todo vale para que te abran).

Ante este panorama no queda otra que echarle cara al asunto, agarrarse con todas las fuerzas a las barras de sujección cuando uno va de pie y buscar cuanto antes un asiento libre para salvaguardar la integridad física lo máximo posible. Con estos pequeños consejos uno puede sobrevivir más o menos bien al día a día autobuseril en Firenze, pero si la cosa se tuerce en algún momento no dudaremos en poner una reclamación. Vamos hombre, a ver si se van a creer que por no pagar vamos a tener menos derecho a quejarnos (costumbre muy española, todo sea dicho de paso).

Conclusión. Los autobuses en Florencia son una calamidad. Pueden provocar dolor de cabeza, mareos y contusiones leves (moratones). Lea detenidamente las instrucciones y consulte con su farmaceútico.

P.d. No sabemos como se dice el término español “autista” en italiano, pero suponemos no es igual. Aunque es una lástima que no sea una palabra polisémica, ya que el típico cartel de “no hable con el conductor” sería mucho más gracioso (a pesar de lo facil del chiste).

Bus

Calcio (que no fútbol) Miércoles, mar 11 2009 

Artemio Frachi

Probablemente no sea el mejor día para hablar de fútbol siendo este un blog con debilidad por lo rojiblanco (¡ay mi Atleti!), escrito por madrileños (ejem, ejem… amigos merengues) que viven en Italia (Juventus, Inter y Roma tampoco dan la talla en Europa), pero nos gusta nadar a contracorriente, enfrentarnos a las adversidades y …. bueeeeeno vale, en realidad resulta que Blanca se ha queado dormida y Alberto puede dar rienda suelta a sus pasiones balompédicas y escribir de “júrgol”.

Aquí, en Italia, el fútbol es su pasión (“hay que marcar otro gol, uhhh”, que cantarían en la cabecera de Oliver y Benji) y se nota en muchos aspectos de la vida cotidiana, como que los mercadillos ofrezcan a diario un repertorio de camisetas y bufandas de equipos, que ni en días de partido se ven en los alrededores de un estadio español. De hecho, que el Primer Ministro fuera primero presidente de un club de fútbol dice bastante de lo arraigado culturalmente que está el “calcio” en estos lares.

Para hacerse una idea, basta con fijarse en el diccionario. Resulta muy llamativo que en un país donde las palabras inglesas no se traducen o son parte del vocabulario común (mouse, computer, weekend, hot dog, stage…) no se pite ningún penalty a la salida de un corner. Y no es que el árbitro no lo vea…

Por lo visto, Mussolini quiso italianizar el deporte de masas por excelencia y quitarle toda reminiscencia a sus origenes ingleses. De hecho, debe su nombre al “Calcio fiorentino“, un juego-deporte-lucha con cierto parecido al football, que con gran brutalidad enfrentaba a equipos de los distintos barrios de Florencia allá por el siglo XVI. De está forma, y para presumir de palabra autóctona la repiten sin parar en cada jugada: calcio di rigore (penalty), calcio d’angolo (corner), calcio di punizione (falta), calcio di renvio (saque de puerta)… todas ellas jugadas a balón parado, más conocidas como calcio piazzato. Por supuestos los jugadores son “calciatori” y hasta existe el verbo “calciare” para la acción de golpear al balón. Aunque hay que decir que algo importan al argot futbolero y el otro día viendo el Real Madrid- Atlético alucinamos cuando el comentarista habló nada más y nada menos que del ¡tiki-taka!

Como repaso muy resumido al fútbol italiano cabe destacar que la Serie A (1ª Div.) tiene 20 equipos, que los estadios son “comunales” (es decir, municipales y por lo tanto utilizados por los dos equipos de una misma ciudad) que el vigente campeón presume de ello llevando en su camiseta el “scudetto” y que cada diez ligas que ganas te dejan ponerte una estrella sobre el escudo del equipo (la Juve tiene dos y el AC Milan y el Inter una cada uno).

P.d. La foto artística de hoy (hecha por Blanca, por supuesto) es de la grada del estadio Artemio Franchi vista desde fuera en una día de partido. Como comprobareis, el campo se llena “hasta la bandera”, con la gente sentada en la barandilla a 30 metros de altura sobre el vacio…

¿Capisci?, Capisco Martes, feb 24 2009 

fat tony

Hoy una facilita que ya es tarde y mañana madrugamos.

Cuando vemos una pelicula o serie con mafiosos o italianos (que para el caso es lo mismo) de por medio, es muy común encontrarnos con el típico error de conjugación del verbo CAPIRE (entender). Tras la amenaza o perorata de turno, el italiano (o italoamericano, más frecuentemente) en cuestión suele preguntar “¿Capisci?” (¿entiendes?), pero el coleguita que esta siendo amenazado casi nunca responde “Capisco” (entiendo). ¡Mal!

Para salir del paso sin meterse en un jardín es más aconsejable usar la forma en participio, es decir, “Capito” (entendido), que le vale a los dos personajes y queda muy italiano también.

Otro día seguiremos dándole al italiano para “dummies”. Próxima lección…

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.