
Viajar por el país de acogida es algo obligatorio para cualquier estudiante eramus que se precie. El hecho de vivir cinco meses o un año en el extranjero te da la oportunidad de conocer a fondo rincones de la geografía (italiana en nuestro caso) que no suelen estar en el itinerario habitual del típico turista.
Una de las formas más económicas y divertidas (en teoria) es el tren, más si cabe en su modalidad Inter-Rail. Hace un par de años cambiaron el formato y ahora existen pases “por paises y días” muy majos. Por 90€ puedes viajar ilimtadamente por Italia cuatro días a elegir en un mes (o periodo de 30 días). De esta forma, te sale el día de viaje tirado de precio si lo sabes aprovechar. Nosotros nos hicimos con uno de estos para ir y volver de nuestro viaje al Sur, ya que los regionales Firenze-Napoli (y viceversa) cuestan una media de 35-40€.
La forma de uso de este Inter-Rail es sencilla. Tienes un billete con cuatro recuadros que debes rellenar con la fecha del día que quieres viajar y donde el revisor tiene que picarte para darle validez. Al bajar a Nápoles todo funcionó según lo previsto, pero en la caótica vuelta desde Salerno en aquel fatídico tren nocturno, no pasó ni Perry a cancelarnos el billete. Así pues, teníamos un casilla rellena con la fecha de 16/04 que no había sido validada. Siempre hay un lado positivo.
Como si de la cartilla de notas se tratase, sólo teníamos que “tunear” (que no falsificar) un poco el billete para que el número 16 pasase a ser un 18 o un 26. Al final optamos por el 18, y el sábado pasado nos dimos una vuelecita de gratis por la Toscana para ver San Gimignano y Siena, volviendo a casita para la hora de la cena.
Todavía nos quedan dos “huecos” más que rellenar para viajar a todo tren por Italia, que probablemente usemos este próximo finde de puente para conocer el Norte (Milán-Verona-Venecia) o para hacer nuevas excursiones de ida y vuelta en el mismo día por las ciudades más cercanas (Bolonia, Perugia o Génova). Ya os contaremos.
Además, lo bueno de moverse en Ferocarrile dello Stato o Trenitalia (que es la Renfe de aquí) es que, a diferencia de España, cada estación tiene información detallada de los horarios de llegadas y salidas de todos los trenes que circulan a diario por el pais, con sus itinerarios y paradas incluidas. De esta forma es facilísimo planificar un viaje sobre la marcha con solo mirar los tablones de partenza/arrivi.
Y es que como dice la canción popular, “viajar en tren es fenomenal” (que, por cierto, en italiano no se dice viajar en trenini es fenomenalini, a pesar de lo que muchos puedan pensar).





