
Tras el éxito del video de publicidad de detergente en el post de Diego (al que esperemos se le quede el apodo de Calimero), nos lanzamos a explicar su porqué, y de paso acallamos las voces que nos acusan de no ir a clase ni estudiar…
“Carosello” fue la primera y única ventana de publicidad televisiva en Italia durante veinte años (1957-77) y un modelo publicitario sin precentes. Su historia tiene que empezar a contarse por la situación del país en aquella época, donde solo existía un canal, la RAI, que ejercía un monopolio público bastante estricto.
Para ver la tele los italianos tenían que pagar un “abbonamento annuale” (que aún hoy se mantiene y son 100 euros del ala) a pesar de ser un servicio público, asique no estaba nada bien visto que la RAI ganase dinero también por vías publicitarias. Además, tanto la Italia cristiana (gran mayoría) como la comunista veian con bastante recelo la llegada de la sociedad de consumo que podría traer consigo la publicidad televisiva. Así pues, tuvieron que ingeniarselas para conseguir colar los anuncios en la parrilla “disfrazandolos” de programa de entretenimiento infantil.
De esta manera, todos los días de 20.50 a 21.00 se comenzó a emitir el “Carosello”, un contenedor de publicidad muy peculiar, que además servía para mandar a los niños a la cama (como nuestra Familia Telerín, vamos). Los anuncios, de 135 segundos de duración, tenían que dividirse en dos partes: el “spectacolo” y el “codino”. La primera era un pequeño sketch donde no se podía hacer referencia alguna al producto anunciado y la segunda era la publicidad propiamente dicha, con logotipo, slogan y voz en off.
El “spectacolo” era la esencia del “Carosello”, y muchos de sus personajes, como el Topo Gigio o el propio Calimero, llegaron a ser mucho más famosos que el producto que anunciaban y han quedado en el recuerdo de toda una generación. La mayoría eran dibujos animados destinados al público infantil, que veía los anuncios como si de series de televisión se tratasen.
Por su parte, el “codino”, que solo podía durar 35 segundos, tenía que ir obligatoriamente al final del video y en el no se podía repetir el nombre del producto más que cinco veces. Aquí si era más habitual ver a personas de carne y hueso actuando como familias felices que disfrutaban de las bondades del producto anunciado en cuestión.
Las normas de funcionamiento eran muy estrictas con el fin de evitar la repetición de contenidos y el abuso de las marcas comerciales. Cada spot solo podía emitirse seis veces, con al menos diez días de diferencia en sí. Tras estas emisiones, el anuncio nunca más veía la luz y la empresa anunciante tenía que esperar dos meses como mínimo para lanzar uno nuevo. Por este motivo y para fomentar el recuerdo entre el público, era muy frecuente que las marcas creasen personajes propios que aparecían en todas sus campañas.
Con la llegada del modelo de televisión mixto y las televisiones privadas, este sistema publicitario se cayó por su propio peso, ya que los anunciantes podían reducir la duración de sus campañas a 30 segundos, emitirlas a cualquier hora del día, repetirlas una y otra vez, y lo más importante de todo, tratar unos temas y contenidos que estaban absolutamentes prohibidos en un “espacio para niños” como era el “Carosello”: cuerpos semidesnudos, sexo, divorcio, embarazo, infidelidad, violencia… Como curiosidad, cabe decir que marcas de desodorantes no podían anunciarse, debido al pudor existente con respecto al tema del sudor y del cuerpo humano, que incluso impedía mostrar una mísera axila por televisión.
Para haceros una idea de como eran estos anuncios os recomendamos que veaís estos dos spots, donde de nuevo Calimero y un hombrecillo muy gracioso eran el pretexto para anunciar productos de lo más variado.

